viernes, 31 de agosto de 2012

El Septiembre de siempre


Para mí Septiembre es más Enero que el propio Enero.
 En el primer mes de año no se comienzan tantas cosas como en Septiembre, incluso me atrevo a decir, que he tenido más propósitos “de año nuevo” un 31 de Agosto que un 31 de Diciembre.
Septiembre llega sin decir nada, escondido entre el calor de Agosto y la sensación de rutina de Octubre. Septiembre es exigente (demasiado) ¿quién o qué nos hace volvernos de lugares en los que estamos disfrutando? ¿Qué o quién nos obliga a volver a la rutina?
No hay consuelo a la hora de volver a vivir un Septiembre y eso es así y lo sabemos todos. Pero me parecería una desfachatez criticar a un mes que nos aporta la “rentrée” -el mismo concepto de “volver a empezar” pero que suena mejor-. Un mes en el que gracias a  las grandes colecciones de fascículos (las de hoy, las de siempre) podemos emprender  nuevos hobbies. Un mes en el que aún podemos disfrutar de la arena (al menos la que nos queda en los bolsillos de las bolsas de playa)
Una vez para la universidad tuve que leer “Henry the IV” (abstengo resumen y comentarios, pero es altamente recomendado) En esa obra, hay un monólogo que me parece la mejor manera de enfrentarnos a un mes tan “poco amigable”
porque…quizá sino existiera la desgana del comienzo de Septiembre, no valoraríamos la alegría de las siguiente vacaciones.

" I know you all, and will awhile uphold
The unyoked humour of your idleness:
Yet herein will I imitate the sun, 
Who doth permit the base contagious clouds
To smother up his beauty from the world,
That, when he please again to be himself,
Being wanted, he may be more wonder'd at,
By breaking through the foul and ugly mists
Of vapours that did seem to strangle him.
If all the year were playing holidays,To sport would be as tedious as to work;
But when they seldom come, they wish'd for come,
And nothing pleaseth but rare accidents. 
So, when this loose behavior I throw off
And pay the debt I never promised,
By how much better than my word I am,
By so much shall I falsify men's hopes;
And like bright metal on a sullen ground, 
My reformation, glittering o'er my fault,
Shall show more goodly and attract more eyes
Than that which hath no foil to set it off.
I'll so offend, to make offence a skill;
Redeeming time when men think least I will."
                                                                          Act I


¡disfruten de Shakespeare y bonne rentrée!


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